la bala de Javier Milei que sacude al Círculo Rojo y la aparición de un nuevo enemigo

Le cuesta perdonar a Javier Milei. Peor, quizá: se le hace difícil asimilar una simple opinión, cuando difiere de la suya, aunque provenga de alguien que, se supone, tiene una historia que lo habilita a darla. Quienes forman parte de la intimidad presidencial cuentan que a Paolo Rocca lo condenaron a la lista de enemigos el 13 de noviembre del año pasado, cuando el CEO de Techint dijo en una conferencia de la UIA que Argentina necesitaba una política industrial. El primer mandatario lo tomó como un agravio y un intento por condicionar a su administración. En aquel momento no dijo nada. Pero la ira contenida sobrevino esta semana después de que Techint perdió la licitación para la construcción de un gasoducto desde Vaca Muerta hasta la costa de Río Negro, un negocio de 200 millones de dólares que quedó en manos del gigante indio Welspun. Milei acusó al magnate de haber querido desestabilizar al Gobierno y le asignó un apodo peyorativo: “Don Chatarrín”. El Círculo Rojo entró en estado de shock.
“Veníamos atravesando un verano demasiado tranquilo, ¿no?”, preguntaban en la cima del Ejecutivo apenas trascendió el primer posteo de Milei en X. Los ministros, como siempre, se sorprendieron al leerlo. Tienen activado en sus redes la alerta de notificación para enterarse al instante de sus publicaciones. Varios de ellos le escribieron para celebrar la ocurrencia de “Don Chatarrín”. Otros funcionarios, que conocen el mundo Techint hace años y preferirían otro tipo de enemigos o, al menos, debates sin agresiones personales, se pusieron incómodos. La pregunta en este último grupo se repetía: “¿Era necesario?”.
El Gobierno vive o debería vivir tiempos de calma, más allá de ciertos indicadores que encienden luces amarillas y desafían el futuro del modelo libertario. Pasó diciembre sin que sobrevolara siquiera, como en los últimos años, el fantasma de saqueos a supermercados. No hubo piquetes masivos ni cronistas de televisión recabando testimonios sobre una eventual crisis. En enero, el riesgo país ingresó en una pendiente: el viernes cerró en 496 puntos básicos y esta semana llegó al nivel más bajo en siete años. La inflación culminó 2025 en 31,5%, la mejor marca de los últimos ocho años, y las reservas del Banco Central -tan cuestionadas por el mercado y el FMI- crecieron US$ 1.158 millones en enero, más del 10 por ciento de la meta de compra para 2026.
El presidente Javier Milei asistió al Teatro Roxy, donde Fátima Florez protagoniza el espectáculo “Fátima Universal”. Foto: PrensaLa filosofía de Milei no conoce de timings políticos. El outsider irrumpe de improviso y juega a fondo, aunque su equipo tenga que andar a los saltos por sus acciones, que pueden ir desde pelearse con el industrial más poderoso del país hasta viajar a Mar del Plata para sumergirse en la multitud de un teatro y cantar con Fátima Florez. Todo en la misma semana.
La palabra y la polémica, oral o escrita, lo pueden. En la Cumbre de Davos de hace dos semanas el contenido de su discurso pasó a segundo plano, al quedar eclipsado por la alusión a la muerte de Maquiavelo, ocurrida en 1527. Ahora la polémica es todavía más potente porque decidió compulsar con uno de los máximos referentes del establishment. “Le vienen ganas de putear y lo hace porque es lo que siente. Le importa poco si se llama Rocca o García”, asumen a su lado.
En la Unión Industrial Argentina se produjo un cimbronazo. Quedó bajo fuego su símbolo, el referente de las últimas décadas, ni más ni menos que el jefe del Grupo Techint, un emporio conformado por seis empresas, 89 mil empleados en el mundo (cerca del 20 por ciento en la Argentina) y con una facturación anual -según el último registro- por encima de los 36 mil millones de dólares.
Hubo voces que pidieron prepararse para la guerra: “Pasamos el huracán Chávez en Venezuela y después nos tocaron los Kirchner. Será el turno de quienes se presentaban pro mercado y hoy nos atacan”. Otras pidieron estudiar bien el escenario y los riesgos antes de actuar.
Aunque estaba muy molesto -en especial por la acusación de Milei de que había “jugado all in” para que el Gobierno “termine post elecciones de septiembre” en la Provincia- fue Rocca el que canceló la discusión al pedir que no se exacerbara el conflicto. Desde luego, le hicieron caso. No sin que antes alguno de sus colaboradores se preguntara: “¿Y qué pasa si Milei nos sigue atacando?”
Entre los industriales, que mantienen siempre sus internas abiertas pese a los coletazos electorales que provocan alternancia de distintas corrientes ideológicas, hubo algunos que procuraron sacar rédito. No faltó quien dijera: “Esto con Massa no nos pasaba”. Los diálogos por chat se volvieron, en algunos casos, muy hostiles. “Sergio nos dejó más de 200 por ciento de inflación y todos los precios pisados”, recordaban los que, aun con matices, apoyan la política macro del Gobierno. Las deliberaciones se extendieron a empresarios de otros rubros. No todos estaban indignados .
Paolo Rocca durante la Conferencia de la UIA del año pasado.Un video que circuló en los celulares de muchos ejecutivos, incluidos miembros de la UIA, terminó de agudizar la controversia. En la grabación se ve a un grupo de hombres armados que baila al aire libre y se divierte. En un momento, como parte del jolgorio, uno de los participantes le alcanza una ametralladora a un chimpancé. Pero el primate los sorprende: agarra el arma y comienza a disparar sin parar. Las risas se transforman en gritos y todos se ven obligados a huir a las corridas. El video estaba acompañado por una frase que se leía en todo momento superpuesta sobre las imágenes: “Paolo Rocca y los principales empresarios dándole el manejo de la economía a un loco con tal de que no gobierne el peronismo”.
Pese a que atravesaron una semana muy difícil, los industriales coinciden en que el ordenamiento de la macroeconomía -que consideran fundamental- no despeja los interrogantes sobre el futuro de la economía, como asegura el equipo que lidera Luis Caputo. Creen que, en la lógica mileísta, vivirá el que tenga que vivir y morirá el que tenga que morir. Mientras el Gobierno considera que “lo mejor está por venir”, algunos sectores empresarios advierten: “El libreto de la libre competencia se va a llevar puesta a muchas empresas, lo que generará pérdida de empleo y conflictos sociales”.
Se lo han planteado a distintos actores de La Libertad Avanza. “Compitan, tienen que competir”, les ha dicho Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, en las conversaciones privadas. La respuesta es invariable: “Aceptamos competir, pero en igualdad de condiciones”. Los empresarios se quejan de las cargas impositivas.
Federico Sturzenegger, ministro y uno de los funcionarios más cercanos a Javier Milei.La reacción de Milei estuvo fomentada por viejos enconos, pero -a la vez- porque dijo observar un movimiento de pinzas de varios sectores del establishment para fomentar que Techint iniciara una denuncia por supuesto dumping contra Welspun. Al Presidente le dijeron, antes de la adjudicación del gasoducto, que existía la posibilidad del cierre de la fábrica SIAT Tenaris de Valentin Alsina, donde trabajan unas 400 personas. El Gobierno, a último momento, habría tendido puentes por canales informales para que Techint tomara nota de todo lo que estaba en juego en la disputa con los indios.
¿Le avisaron a interlocutores del grupo que comanda Rocca que debía hacer un esfuerzo mayúsculo porque la derrota sería dura e inapelable? Fuentes con nexos en el Gobierno y en el universo empresarios aseveran que sí. Que, incluso, pese a la embestida pública de Milei, hubo algún sondeo post adjudicación para explorar hasta dónde podría llegar la sangre.
Continuará. Esta historia continuará.
Fuente: www.clarin.com



